sábado, 16 de mayo de 2009

Yendo de la Tiza al Mouse – Capitulo "El debate sin Fin"

Vera Rexach1 y Juan Carlos Asinsten2

Los autores analizan la incidencia de las innovaciones tecnológicas en la Educación formal3, teniendo en cuenta cuestiones ideológicas, sociales y económicas, que hacen emerger unas u otras según su promoción, apoyo, etc. La más importante, considera Sancho J. y Hernández, fueron aquellas que dieron respuesta a las necesidades de la escuela. Citan estas declaraciones como punto de partida, y afirman como algo positivo la incorporación de las computadoras en las escuelas. La crítica es, a su aplicación en la enseñanza, el cómo, el para qué y el porqué. Plantean para ello, dos preguntas: ¿Los niños en las escuelas deben aprender sobre la computadora? (contenido, objeto de estudio) o ¿deben aprender con la computadora? (recurso).
Aclaran que habrá una respuesta diferenciada para cada nivel del Sistema Educativo4, entonces los autores harán sus reflexiones solo para EGB (Escuela General Básica – Escuela Primaria) en sus dos primeros ciclos.
Citan opiniones de la UNESCO y Conferencia Internacional de Educación, entre otros, que reflexionan y fomentan el aprender con la computadora (utilizarla como recurso destinado a mejorar las actividades educativas). Por Ej. UNESCO, en su Informe especial señala la doble función de la computadora, como objeto y medio de aprendizaje. Afirman que es un instrumento para ayudar en el aprendizaje, pero no un fin en sí misma.
Por su parte la Conferencia Internacional de Educación (1996), señala políticas para llevar a cabo la enseñanza de la computadora como recurso. Desde tomarse las decisiones adecuadas hasta el desempeño de los docentes como promotores y guías del aprendizaje, con la finalidad u objetivo de mejorar la calidad de educación para todos.
Y finalmente el Ministerio de Educación de Chile en un documento Titulado “Informática Educativa: Principios y usos” (Dic / 1994) reflexiona sobre la revisión de proyectos experimentales del uso de las Tecnologías en la Educación. Los proyectos exitosos son aquellos que dieron énfasis al trabajo de los profesores de diversas asignaturas. Así la computadora se considero una herramienta de uso general, independiente de la asignatura.
Actualmente y en total contradicción con las opiniones comentadas anteriormente, la informática es considerada como un objeto de estudio y un contenido. Por ello en EGB en los CBC (Contenidos Básicos Comunes), es tomado como un bloque dentro del área tecnología. Y no se incluye hasta finalizar el 2º ciclo, con el uso de Software.
Cita a Spiegel, cuando analiza la relación escuela / computadora y critica la no vinculación con otras aéreas y la falta de especificidad. Mientras que Muraro Susana, plantea un principio de solución, teniendo en cuenta las experiencias docentes y un Área curricular propia (Actualización Curricular – 1995). Aconseja utilizar la computadora como recurso didáctico y a la vez herramienta para la producción de trabajos.
En los años 80 el colegio asimilaba cualquier cosa nueva que aparecía, comenta Papert. De allí, que surge que “las tecnologías modernas modernizaran la educación”. Sobreestimando a la computadora y su capacidad, ya que no puede modificar contenidos, método, ni calidad de aprendizaje por sí misma.
Las computadoras llegan a las escuelas con el fin de ganar prestigio de la institución, imagen o “entrar en el futuro”. Impuesto por la sociedad, dado que la escuela forma individuos para el mundo del trabajo y tanto la sociedad como la organización en que trabaje le imponen conocer la tecnología de la información. De allí surge otra pre juiciosa frase: “los que no sepan manejar una computadora serán los analfabetos del año 2000”.
Esta imposición de la sociedad aconteció sin proyecto educativo, personal, espacio ni nada en lo absoluto planificado. O sea, se tenía el laboratorio y sus computadoras pero faltaba personal idóneo. Y aquí es donde el autor se pregunta ¿A quién le corresponde trabajar con los niños y las computadoras?.
Esa respuesta en principio llego de manos de los Analistas de Sistemas (en algunos casos continua hasta la actualidad). Porque las primeras maquinas que llegaron a las aulas, eran limitadas en capacidad y modo de relacionarse con ellas. Había que recordar términos en Ingles y saber programación. Todo se manejaba en modo texto y sin la interfaz grafica conocida hoy en día. Piensen que los educadores estaban acostumbrados a trabajar con láminas, pizarrón y otros materiales didácticos muy distintos. Aunque muchos, inquietos, curiosos e incansables, vislumbraron un recurso pedagógico en aquella herramienta.
Es difícil hallar un equilibrio, ya que el docente es quien aporta los fundamentos pedagógicos y el analista de sistemas los fundamentos técnicos. Entonces es muy común que en cada uno de los extremos pendulares aparezcan situaciones indeseables, que impactan directamente sobre los niños estudiantes. Cada colegio le busca una solución, desde contratar servicios de empresas de computación pasando por especialistas de educación hasta llegar a capacitar a sus docentes.
Muchos docentes buscan en cursos y seminarios la salida hacia un nuevo mercado laboral que parece prometer mucho: el de la informática educativa. Lamentablemente, la formación que se les ofrece a los docentes en muchos de estos cursos y seminarios no pasa de ser un mero entrenamiento en el uso de programas, o un muestreo de software <>. Sucede lo mismo, o casi, en las aulas de informática de las escuelas: se instruye a los docentes en el manejo de programas utilitarios pero poco se estimula el debate acerca de cómo, cuando, para qué, introducir estos materiales en la educación formal.
No alcanza con saber manejar algunos programas en la computadora. Capacitarse en informática será, pues, una ocasión para revisar nuestros saberes como docentes, nuestras concepciones acerca del sujeto que aprende, del rol del que enseña, de la importancia de las interrelaciones didácticas que hacen posible educar...
Generalmente, cuando nos acercamos a alguna instancia del perfeccionamiento, actualización o formación docente, lo hacemos con la inquietud de adquirir información y habilidades que nos permiten resolver, más provechosamente, las situaciones áulicas. Es decir, buscamos mejorar nuestras estrategias didácticas, apuntamos a saber más sobre cómo enseñar.
La inquietud es licita pero insuficiente, pues el cómo enseñar, aislado de las otras problemáticas de las cuales depende trae aparejada, a veces, consecuencias no deseadas.
Cuando se habla de integrar informática al currículo, en mucha ocasiones apenas se llega a una endeble relación entre los ”temas” del aula y los de la sala de computación.
Muchos docentes y directivos empiezan a notar que los usos “escolarizados”, por llamarlos de algún modo, si bien se adaptan fáciles y cómodamente al ritmo de la escuela, desaprovechan la potencia de la informática.
Se empieza a buscar, por tanto, un modelo que implique un uso más intenso de la computadora (más intenso según este paradigma, claro está), programas con mas status, mejor posicionados en la valoración del mercado y de los ojos de los adultos. En esta carrera por quedar bien con el currículo y con las demandas de conocimiento de “computación”, a la escuela no le va muy bien.
No puede competir. Está atrapada en una situación que se presenta como un dilema: enseña computación o integra las áreas curriculares.
Si se inclina por la primera opción, entonces necesitara reforzar los contenidos propios de la informática, requerirá conocimientos técnicos específicos, formará “usuarios”, dará una “salida laboral”.
Se habla de formar “usuarios inteligentes”, pero es difícil encontrar el momento para el fomento de la inteligencia. En el mejor de los casos se está formando “usuarios”, o más bien “consumidores”. Consumidores ansiosos, si se tiene en cuenta lo que está obsesión por ”la última versión” produce en la formación de los ciudadanos del siglo que viene.
Este modelo se desarrolla sin mayores complicaciones, pues requiere más de los objetos (máquinas, periféricos, programas) que de los sujetos del proceso educativo (maestro, alumnos, coordinadores, supervisores). Claro, para obtener alumnos tipificados como usuarios existe un enorme arsenal de material didáctico, métodos didácticos, guías y manuales y, más recientemente, software educativo preciosamente diseñado que exime a los maestros de la mayor parte (paradójicamente) del trabajo didáctico. No requiere demasiada esfuerzo y, a los ojos de padres y directivos, se mostrarán constantemente resultados, productos prolijos y profusos. Para el afuera, la calidad de la educación habrá mejorado.
Esta modalidad no hace más que agregar un nuevo instrumento a un procedimiento educativo que no ha variado prácticamente desde el Medioevo.
Se les está transmitiendo a los alumnos la idea equivocada de que pueden, “acumular” conocimientos valiosos a la manera de un banco en el que depositan esos saberes para cuando salgan de la escuela.
Por otro lado, el usar las computadoras como recurso no garantiza por si solo un paso productivo.
Una razón por las que las escuelas se dedicaron a este asunto trivial de las computadoras es porque no existían maestros/as que entendieran a la computadora. Si un maestro/a está entusiasmado y trata de hacer grandes cosas, está limitado a un cierto número de alumnos. No puede estar ahí para todos. Si las escuelas quieren dar este tipo de aprendizaje a todos sus alumnos, se ven enredadas en problemas burocráticos. Es mucho más fácil decir ”Haremos mecanografía, carguen Microsoft Word” o algún otro programa. Pero después de un tiempo todos están más allá de este estadio (S. Papert, 1997).
Algunas de las alternativas apuntan por ejemplo, a la reflexión de problemas planteados como desafíos, la ciencia hecha y las formulas estarán a disposición de todos, la actividad escolar será la de investigar “nuevas soluciones”.
Está bien que los alumnos sepan manejar un procesador de textos. Pero estaría mejor que entendiesen y pensaran en términos de funciones básicas, de esta manera fomentaríamos la costumbre de aprovechar lo que se tiene, en lugar de quejarnos por lo que no tenemos, estamos equivocados al pensar que si no contamos con una PC de última tecnología que daremos fuera del sistema educativo moderno, tampoco se pretende decir que trabajaremos con computadoras de cartón. Es sumamente importante hacer esta distinción para transmitirlo a nuestros alumnos, nuestros superiores en las instituciones y a las familias de nuestros chicos.
Queda en claro que la función de la informática es mejorar la calidad educativa y no adornar el perfil de la institución.
UNESCO (1997) propone que la integración de las nuevas tecnologías en las salas de clase será un éxito, si todos los docentes reciben la debida formación, que no solo es cara, si no que requiere actualización periódica.
Consiste en que cada docente sea capacitado para trabajar con sus alumnos y sus recursos informáticos, cuya solución es la creación de la figura del coordinador de informática, su rol fundamental será el de auxiliar a los docentes en el uso de la herramienta, el maestro de grado será el referente de los alumnos, de esta manera, el maestro de informática se integra al trabajo escolar, colaborando con la planificación y actividades que requieran el uso de la computadora.
Funciones del maestro de informática:

  • Formar en el uso de herramientas informáticas sencillas.
  • Formar en aquellos temas de computación necesarios para el logro de conductas autónomas con la computadora.

Las exigencias que se presentan al momento de incorporar con éxito las nuevas tecnologías al aula son:

  • La presencia computadoras en lugares en los cuales los docentes concurren, como lo son la sala de profesores.
  • La incorporación de enciclopedias multimedia y computadoras en las bibliotecas a las que se pueda acceder en el momento que sea necesario.
  • La capacitación permanente del docente debido al rápido avance tecnológico.
  • La implementación de software con licencias para poder tener los recursos básicos, manteniendo así los equipos en su correcto funcionamiento y no con programas piratas que limitan su uso.

Cabe destacar que estas exigencias son llevadas a cabo generalmente en escuelas privada con alto poder adquisitivo.
La informática se está incorporando en las escuelas y los docentes deben aprovechar esta herramienta para mejorar la calidad educativa, deben perder el miedo a las computadoras y capacitarse para poder sacar provecho de esta herramienta, utilizarla como recurso didáctico que mejore la calidad de aprendizaje creando estrategias didácticas para que de esta manera hacer un buen uso la misma y por último llevar a cabo la informática haya o no computadoras sin necesidad de tener lo último en tecnología para poder hacer uso de ella.
Por otro lado la informática educativa ayuda a evidenciar los problemas que existen al momento de incorporar la informática en el aula, todo sería diferente si se la incorporara a conciencia y no a la fuerza, de no ser así las computadoras seguirán siendo un recursos más sin provecho alguno. Todo depende de los docentes.


1 Licenciada en Ciencias de la Educación con especialización en Informática Educativa. Especialista Superior en Informática Educativa (UNED, España). Docente Universitaria UNLZ. Se ha desempeñado como capacitadora en el uso de recursos informáticos para docentes en las Universidades: UBA, UNSAM, UNLZ.
2 Especialista en diseño y comunicación, especialista en Informática Educativa (UNED - España), posgrado en Educación a Distancia (Universidad Caece/Fundec), Autor de más de un centenar artículos sobre temas de tecnología, Internet, multimedia, educación virtual y diseño en diversas publicaciones de informática y educación. Co-autor de "Yendo de la Tiza al mouse", manual de
Informática Educativa. Ediciones Novedades Educativas, Buenos Aires, Segunda edición 1999.
3 Tipo de educación regulada (por distintos reglamentos internos dentro del proyecto educativo de cada colegio), intencional (porque su intención principal es educar y dar conocimientos a los alumnos) y planificada (porque antes de comenzar cada curso el colegio regula y planifica toda la acción educativa que será transmitida en el mismo). Se produce en un espacio y tiempo concreto
y se otorga un titulo.

4 Imparte, planifica y organiza la curricula o plan de estudio. El mismo es tomado por el sistema escolar y modificado o adaptado a su realidad. Si bien, el profesor/a dentro del sistema didáctico debe respetar la curricula o plan de estudio, también lo modifica y/o adapta.

Fines y Misiones de la Escuela Secundaria

La Escuela Secundaria tiene que brindar la formación básica, con la finalidad capacitar al sujeto para el mundo del trabajo y para continuar con estudios superiores. También deberá desarrollar habilidades, valores y actitudes para el desenvolverse en la sociedad.

Desenvolverse en la sociedad implica formar una persona integra en los aspectos relacionados con el desempeño ciudadano o también llamado “formar al ciudadano” o Civilidad. Termino ultimo acuñado por Sarmiento, quien creía Barbaros a los criollos y Civilizados a los Europeos (de quienes copia el modelo educativo).

Desarrollar habilidades, valores y actitudes, para ejercer una activa Ciudadanía democrática (consientes de sus derechos y obligaciones) preservando el patrimonio Natural y Cultural. Formando sujetos responsables, capaces de utilizar el conocimiento como herramienta para comprender y transformar constructivamente su entorno social, económico, ambiental y cultural.